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Peregrino


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Peregrino

I

No soy más que un pensamiento tuyo alado
cuyo sino es viajar por los siglos

Vivir en mundos lejanos, morir
Y proseguir con mi vuelo de dios errante...

Ser atraído por sueños ilusorios
Creer en el embrujo de la fata morgana

No acordarme de la misión que me has dado
Elegir siempre el error, ser irreconciliable

Olvidar mi fuente sagrada, cada vez más,
No saber escuchar el mensaje del corazón

Y vivir la pesadilla hasta el final: que el odio
Y la muerte sean mi firma

Guerrear en vano contra otros pueblos
Acumular sin descanso inmensas riquezas

Que el egoísmo sea mi ley primordial
Y, entre los hombres, dar primacía al cobarde

Que la fe que proclamo sea palabras al viento
Y, aunque la predique a diario, no creer en el verbo

Mentir con facilidad y pervertir la palabra
Y subyugar a todo el género humano

No entender que la vida es un regalo inmaculado
Desperdiciar en vano el talento heredado

No saber qué es la clemencia y golpear sin piedad
Al caído, al pacifico y al indefenso

Repetir sin parar el error inicial,
El primer paso dado en la senda del engaño

Evitar la justicia en el dicho y en el hecho,
Hacer de la ignorancia un voto duradero

No poder sopesar mi insensatez ni mi miedo
No saber qué es la vergüenza, ser débil y traidor

Alardear siempre de actos insignificantes
La caída en el poder del ego hipócrita...

II

Un pensamiento mío, verdadero, alado
Desterrado en un mundo de fantasmas

Y errando de un lugar a otro, ignorante,
Poder alguna vez regresar triunfador,

Lograr zafarte de los sueños del engaño,
Que nada te aparte del camino escogido

Redescubrir paso a paso la misión que te he dado,
Descifrar el misterio en ti encerrado,

Recordar cada vez más claramente
A quien compartió tu solitario periplo

Dar paso al amor, guardarlo en el corazón
Y defender la vida de los que despertaron de la muerte.

Poder ver en todas las cosas al que las ha creado
Saber que la riqueza no la tiene el rico,

Que el propio universo vive por el amor:
Escrito en tu ser está el poder perdonar a tu enemigo.

Tu fe crecerá más y más
cuando te sometas a la única prueba,

Buscar la verdad: ¿ser o no ser?
¡Conseguirás ser dueño de ti mismo!

Sabrás entonces que la vida no tiene fin
Y toda la herencia que crees haber desperdiciado

Te espera multiplicada, su dueño serás
Cuando el centro de tu mente no tenga límites...

Buscarás el principio y no lo encontrarás
En el último salto que puedas pensar

Hacia tu tierra natal, vestido con el ropaje más humilde,
Purificado y libre de todo juramento.

Allí donde el mal no puede llegar
Sólo la armonía de todo, que es una sola cosa, se refleja.

La palabra, los actos y el pensamiento en ti se expresan,
La entera libertad en silencio te anuncian

Traducción del rumano por Joaquín Garrigós


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